Tengo la enfermedad de crear máscaras
que a veces no es enfermedad
sino impulso vital
Hoy, sin embargo, es clara enfermedad
Busco máscaras para proteger mis interiores
Aprendí a fabricarlas con gran maestría
precisamente por tener la enfermedad
de necesitar crear máscaras
Mis máscaras me desplazan
de mis más profundos sentires
que asumo serán motivo de incomoda mirada
porque así ya lo han sido
Cuando las máscaras son impulso vital
esas veces me mueven para mostrar
que puedo moverme en la dirección
a la que (creo que) otros esperan que llegue
Cuando las máscaras son enfermedad
como comúnmente lo son
ellas me cuidan, me distraen
haciéndome olvidar que las llevo sobre mi (para mí, ese día) horrenda tez
Cuando son enfermedad, cuando me distraen
como buen artesano, imito la naturaleza
La naturaleza de las almas de quienes me miran
La naturaleza de sus conductas y expectativas
Imito a la perfección
Hasta yo me olvide de ello
Paso los dedos por sobre mi máscara
creyendo con toda confianza que es mi piel la que acaricio
No estoy en contra de las máscaras
pues pueden ser impulso vital
o herramienta de la prudencia
Estoy en contra de su presunta y acríticamente evaluada inocencia
He pasado períodos largos
creyendo que la respuesta es no equiparse con ellas más
Períodos que terminan
con la vergüenza y el cansancio siguiéndome como sombra
Hasta ahora he creado excelentes máscaras
O me he alejado, dejando máscaras a los pies de quien he abandonado
Me he encerrado entre compañeros artesanos
O, derechamente, encondido a rostro desnudo
Me he encerrado entre compañeros artesanos
O, derechamente, encondido a rostro desnudo
La pregunta que me persigue
respecto al intento de ser concienzudo
en el uso de mis máscaras, es:
¿cuánto tiempo tardará el espectador en humillarme?
Luego, tras notar lo lastimera de aquella poco matizada duda
vuelvo a cuestionarme:
¿estoy dispuesto a pararme recio frente al fuerte viento
del deseo contrariado, de la incomprensión?
Hoy sé que es parte de mi cara, mi verdadera cara
el crear máscaras, excelentes máscaras
Mi viaje a emprender será el de elegirlas bien
o, por otro lado, de reunir fuerzas para mostrar mi piel
Elegir bien la máscara es cuidarse de quienes
solo miran con los ojos, que no son suyos, sino del mundo
Mostrar la piel es decidir por mí mismo
si mi tez la juzgo horrenda o espléndida
Mi cara, ay, mi piel
Cuánto asco he tenido hacia su textura y sus colores,
hacia las formas de mis rasgos
Pero es mi rostro y, para mis adentros, en mi soledad silenciosa, es mi goce
hacia las formas de mis rasgos
Pero es mi rostro y, para mis adentros, en mi soledad silenciosa, es mi goce
Mi rostro es mi deseo, mis tendencias, mis miedos
Mi rostro es a lo que temo
Mi máscara es mi respuesta al temor
Mi máscara es el hábito y el reflejo
Mi máscara es mi respuesta al temor
Mi máscara es el hábito y el reflejo
Aprendí a sonreír de vez cuando
al ver mi cara
A desaprender el asco
A admitir el goce
Y eso deseo mostrar
al ver mi cara
A desaprender el asco
A admitir el goce
Y eso deseo mostrar
Y algunas pocas veces, esconder
Seguir creando máscaras
Escogiendo abiertamente cuándo escoger
Seguir creando máscaras
Escogiendo abiertamente cuándo escoger
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