Todos sin tiempo.
Todos consumidos.
Todos piezas intercambiables y desechables.
Todos rodeados de basura.
Todos ciegos siguiendo ciegos.
Avanza la Máquina, y nuevas piezas se fabrican para fabricar
nuevas piezas.
No sé cuál es su intención.
No sé si tiene un plan deliberado.
No sé si fue planificada o concebida con el transcurrir del tiempo y la
codicia.
No sé si hay maquinista, arquitecto o ingeniero a cargo.
No sé si está en su programa hacer piezas iguales que no notan su condición de
piezas.
No sé si fue simple azar o una perversa genialidad la que calculo cada paso.
No lo sé y, honestamente, no me importa.
Solo sé que la Máquina existe, y que su presencia se hace notar a donde sea que
pose la mirada.
