Ante dos totems
erigidos para que encarnen a mis dioses
(y no solo para representarlos, fingiendo)
dejo mi cordero sacrificial
Mis dioses
llamados "elogio" y "guía"
los necesito
los he buscado toda la vida
Sé que existen
porque a ellos he entregado
cada paso de mi trayecto
sagrado y sangrado trayecto
Si no existieran
¿qué sentido tiene
todo el dolor
y todas las victorias?
Sé que mis dioses existen
pues siento una luz en mí
y tengo fe, sagrada fe
de que ellos la encendieron en mí
Un día
en un inicio de nuevo ciclo
escuché sus voces
confirmaron, a mi parecer, el brillo de mi luz
Ese día
levanté dos totems
y puse todas mis corderos y un poco de mi sangre ante ellos
como muestra de que les era fiel
Pero los totems no respondían
y tenía la impresión de que la caras
de menosprecio y de ira que yo tallé
me miraban con menosprecio e ira
Sentí, como nunca había sentido
que mi luz nunca fue luz
que en realidad alucinaba
y que tal vez no había dos dioses
La lección que me forcé a sacar:
no levantes totems
salvo que encarnen algo
que desees cultivar en ti mismo
Y otra más:
no necesito totems para la guía
la gente de mi tribu
me ofrece la suya sin requerir altar alguno
Y última:
el elogio, si bien indica
solo lo hace débilmente
busca otro medidor
Pese al putativo aprendizaje
cada vez que camino por el sitio
de los demolidos totems
me paralizo
Espero regenerarme
para volver a tener fe en mi luz
que sé que está allí
aunque ya no sean hijos del deseo de "elogio" y "guía"
Necesito ayuda
¡Necesito ayuda!
cuánto más habré de gritar
¡Necesito ayuda para regenerar!
Por el momento
sigo intentando encender fuego sagrado
y soplo en mi corazón
esperando a que traigan yesca que por mi cuenta no he hallado
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