Ignoro que ignoro
Ignoro cuándo ignoro
Ignoro cuánto ignoro
Ignoro lo que ignoro
Ignoro cuánto sufro
Ignoro cuánto daño
Ignoro cuando temo
Ignoro cuánto añoro
Dejar algún día de ignorar
En mi ignorancia de aquello que ignoro
¿Cuánto he dejado ir?
¿Cuánto he debido dejar ir?
Temo mirarme y reconocer
Todo lo que falta por dejar de ignorar
Temo la proporción de lo que ignoro
En relación a lo que creo comprender
Mi colchón de seguridad:
Esa es la ignorancia de ignorar
Y la certeza de saber
Envidio enfermamente
La sabiduría de Sócrates
De saber que no se sabe
De saber que no se sabe
Envidio insanamente
Al que a sí mismo se miente:
"La ignorancia hace la felicidad"
"La ignorancia hace la felicidad"
Tiranizo con la palabra
Tal como me tiranizaron a mí
Hablo desde mi púlpito
Sobre la Santidad de lo que creo conocer
¿Existe responsabilidad más grande
que la influencia sobre la vida ajena?
Comprendo al que su lengua cortó
Y al que sus labios cosió
Por pavor a pronunciar
Una herida de falsedad
Comprendo al predicador
Y al activista convencido
De que sin sus clamores
La desidia y la ceguera
Serían los conquistadores
Ignoro qué hacer
Ignoro mi destino
Ignoro si hago bien o mal
Ya no aseguro ningún camino
Odio mi ignorancia...
Y, paradójicamente,
Por lo que ignoro con esta ignorancia
La ignorancia de mí erradicó
Las cargas de todos mis ancestros
Y los odios de mis tribus
Es precisamente mi ignorancia
La que arrancó la maleza
Y la estupidez de la certeza
Y que me movieron a, al menos,
Intentar algo,
Lo que sea,
Incluso intentar
Dejar de ignorar
Incluso intentar
Dejar de ignorar
Debo hacerme cargo
De mi ignorancia y necedad
Pues no quiero que sean mi indulgencia
Para cubrir el riesgo que implica intentar

No hay comentarios.:
Publicar un comentario