martes, 5 de mayo de 2026

Contradicción personal-social


"He luchado desde antaño con mi lado mas huraño
y no he logrado demasiado, en conclusión
he aceptado por anticipado que no hay solución
vengo con mis defectos por si tuviese virtudes..." (Nosecuenta)

¿Por qué atemoriza tanto, con tanta profundidad y a tal nivel, y por qué se siente tan difícil el abrirse a encontrarse con el mundo?

¿Por qué la necesidad tan ineludible de equiparse con máscaras, expectativas, respuestas y atenciones hacia el más mínimo gesto o ausencia de él? 

¿Qué se hace cuando se ama tanto a la gente, a la vez que se teme de manera absolutamente irracional los posibles dolores que pueden provenir de la compañía?

¿Cómo se afronta el hecho de necesitar oír de la vida de los otros y de anhelar tender una mano, mientras no se puede dar palabra alguna sin que ello sea una batalla desproporcionada y un cansancio que casi siempre se extiende, también desproporcionadamente, por días?

¿Cómo se explica que una y otra vez surja la convicción de que esta será la instancia en que todos estos obstáculos quedarán atrás, para inmediatamente recaer en el mismo patrón?

¿Es posible superar la desafortunada combinación de una herencia que se siente alienígena; de unos eventos inusuales y dolorosos del pasado que siguen gritando al presente; de un deseo insano y nunca realizable de satisfacer totalmente a quien busque mi atención mediante un impulso de entrega absoluta e incondicional; y de un deseo de recibir la preocupación y atención total ajena, siquiera por unos momentos, sobre mi persona?

¿Es posible recibir comprensión profunda cuando no he podido estar para casi nadie, por más que quiera estar ahí?

Realmente no se puede hablar. Realmente las personas han sido muy buenas. Realmente este demonio acompaña desde que hay memoria. Realmente no ha hecho más que empeorar con el paso de los años hasta volverse una patología que corrompe todo ámbito vital. Realmente se han roto casi todos los vínculos y se han esfumado un sinfín de oportunidades. Realmente no parece haber salida, más allá de seguir intentándolo.

Hay quien sostiene que el camino es la aceptación, pero la aceptación propia no soluciona las brechas y los miedos; que hay que bajar los brazos, pero bajar los brazos implica eliminar todas esas metas por tanto tiempo perseguidas; que no puede negarse la condición excepcional, pero esa condición parece ampliar la separación la mayoría del tiempo. 

Estas son precisamente las contradicciones: deseo con todo el corazón tirar la toalla y dejar de mostrar, y deseo con todo el corazón seguir intentando recibir la mirada y la palabra; y cada vez que extiendo la mano recibo generosamente comprensión, a la vez que una ignorancia (en el sentido literal de ignorar) de lo que ocurre tras cada intento y tras cada ligero signo de peligro vital.

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