Ustedes, guías ciegos
Multiplican la arrogancia, pisoteando al forastero
Que no nació entre libros, o que no comprendió
lo que ustedes de inmediato ya han conocido
¿Por qué se confunde tan a menudo
la imbecilidad con la pasión,
o se ocupa la pasión
como un pase libre para la imbecilidad?
¿Qué le ocurrió al que escaló y creció en poder
que llegó a convertirse en tamaño estúpido?
¿No fue su lugar ganado
según el supuesto fulgor de su mente?
¿Por qué es tan difícil encontrar
humanos íntegros
entre los más cultivados
en alguna de las parcelas de lo humano?
Qué pena da
Todos saben de su hipocresía
Todos hablando a sus espaldas
de su reconocida idiotez
Malditos, malditos impulsivos
No saben cuánto daño han hecho
Ni cuantos enemigos han engendrado
Por el deseo de posicionarse por sobre otros
Ustedes, nido de víboras
Llamados a sí mismos apasionados
Confunden pasión ingenua
Por presunción maligna
Es mi ira y decepción la que habla
Es mi esperanza incinerada por quienes aparentan ser sabios
Por quienes multiplican los halagos
Por los ciegos que me guiaron siendo ciego
Estúpidos, estúpidos inconscientes
No saben que sus tronos y reputación penden
Del delicado y delgado hilo de la cobardía
Del que por ahora no ha querido hablar
El suyo es un hogar de la desolación
El hogar del lagarto y la araña
Generación de víboras
Cómo podrían escapar de la condena
Ustedes son como sepulcros blanqueados
Limpios y brillantez por fuera
Pero por dentro,
Lleno de muertos y corrupción
Sepulcros blanqueados que se desviven
Por enceguecer con su brillo a los ojos del inocente
Y por la espalda inhumar
Al desprevenido que ya no es útil
Y tanto como arde mi ira
Quema mi miedo
De estar siendo yo mismo víbora de otros
De estar guiando ciegos estando yo enceguecido
Y cómo saber si no estaré yo
cayendo presa
de lo mismo que denuncio
con tanta vehemencia
Cómo no convertirme
en quien recorre la tierra haciendo prosélitos
haciéndole dos veces más hijo del infierno
Que lo que yo mismo ya lo soy
Pues es fácil mirar
Motas en ojos ajenos
Y no ver vigas
en los propios ojos
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